Me haces preguntarme tanto todo de nuevo...
Lo que me costó dar el paso de entregarte todo lo que te entregué... Desnudar mi cuerpo y mi alma frente a un desconocido que de golpe y porrazo lo dejó todo por mi, atreverme a querer a alguien más después de todo el daño, a entregarme por completo al amor, a tu amor.
Y son tantas las veces que he tenido miedo, miedo por estar enamorándome, por dejar de ser esa roquita que me hice meses antes... Y tantas las ráfagas que pasaron por mi cabeza con ansias de huir.
Pues ahora estoy en un pozo, me metí yo solita y tú (consciente o no) te vas encargando de que no salga.
Ahora, cuando ví que realmente te perdía, es cuando empecé a pensar de verdad en lo que había estado haciendo y dejando de hacer. Esto es incómodo, no me sale escribirlo de ninguna manera poética o de cuento, porque es tanto el dolor que tengo que escupirlo y punto, sin pensar en las formas.
Pienso en mi, en lo que he hecho yo y en mi gran cagada. En no considerar ese ferviente miedo tuyo al abadono, en el no pensar dos veces, simplemente agobiarme y decir punto y aparte... Y sobre todo en las consecuencias venideras, pensando en el fondo que siempre estarías ahí cuando me diese cuenta de lo absurdo de mi error, que jamás me abandonarías porque tú sientes lo eterno de lo nuestro por los dos. Pero me equivoqué... No contaba con eso que me ha perseguido durante toda la vida y me había impedido ser feliz, mi “autoboikot” como lo solía llamar antes mi axioma.
Y llegas diciéndome que te vas a una casa rural con gente de la que me has y me he estado apartando, gente que seguramente te haga feliz, y gente que te hace escapar de los malos momentos que pasas conmigo (malos momentos conmigo, joder, qué coño estoy haciendo) y sentirte bien, que te hacen sentirte a gusto y encajado... Cosa que yo no he sentido en mi vida más que estando contigo.
Y aquí viene mi miedo: mi soledad... El no pertenecer nunca a ningún sitio, el saber que me he vuelto totalmente drogodependiente a ti, y que tu estás buscando una salida a esta adicción.
No sé explicarme ni siquiera escribiendo...
El caso es que te vas. Y con chicas. Con chicas guapas. Que no te dan la lata que doy yo y que son como un soplo de aire fresco en tu vida. Y que estamos en un mal momento. Y que yo soy una plasta y lejos de ser sincera me hago la dura y la gilipollas. Y no te hablo en tres días. Y tu bebes, y te pones tonto, y hablas, y cuentas nuestros problemas, y yo soy la mala porque nadie sabe mi versión. Y tu estás vulnerable... Y te pones rebelde, y fumas maría... Y a saber en quien buscas consuelo.
Yo he estado en cosas así y sé como van los tiros. Yo he sido la otra en tu vida. He sido la otra en demasiadas vidas.
Y esos tres días de diversión y de intimidad con tus nuevos amigos, son tres días en los que yo me paso llorando, anhelando tus brazos como si fuesen mi único alimento, en la cama, hecha una mierda, porque te pierdo, porque te alejas, porque descubres un mundo nuevo en el que yo no quepo.
Por supuesto al llegar discutimos. Y te veo distinto. Que te la sudo, que te da igual, que el amor se ha acabado. Y literalmente me duele, me duele al respirar. Me duele darme cuenta de todo lo que he hecho... Lo que hemos hecho. Y llorar, y llorar y llorar...Y no puedo hacer otra cosa que no sea llorar, ahogarme en mis lágrimas y vomitarlas. Y te miro a la cara y no puedo porque veo el engaño en tus ojos. Las veo a ellas. Y por ellas no me refiero solo a aquellas chicas que tanto me hacen dudar. Ellas en realidad son todo aquello a lo que tengo miedo de perder contigo.
Aún así decides que quieres intentarlo por última vez. Pero nada convencido, simplemente a ver qué pasa. Y joder, es que me hundo, me hundo en toda la mierda que he ido echando encima yo...
No puedo, no puedo con todo lo que siento. Me siento tan ridícula cuando me rompo delante tuya, cuando no puedo parar de llorar, y solo quiero que me consueles tú, y tu parece que me consuelas por obligación, por “lo que hemos vivido”, por un intento en no convertir nuestro amor en simple cariño.
Mal por la primera vez que nos vemos después de esto, quieres ir despacio pero hacemos el amor. Despacio para lo que te conviene, porque después de follar no me dices que me quieres, y mucho menos que me amas, para mí eso no es nada. Y me siento como una mierda, sucia, utilizada por mí misma pensando absurdamente que el sexo podrá tenerte a mi lado para siempre. Porque en los ojos te veo ganas de escapar de mis mierdas, de mis miserias y de mis brazos, pero te quedas, porque la pobrecita necesita apoyo... Y tú necesitas tiempo, pero no eres capaz de pedírmelo del todo, tal vez porque sabes lo que duele.
Y de golpe y porrazo mil cambios. En clase ya no quieres estar conmigo. Vuelta al mundo nuevo en el que no hay lugar para una novia loca como yo. Ya no hay fotos juntos en ningún sitio, ni nada que refleje en ningún lado que me quieres... Joder, parecerá absurdo, pero que cambies “one in a million” por un puto coche en el estado del whatsapp me duele en el alma.
Mientras yo te grito “te quieros” tú me los susurras. Sólo me besas si yo te beso, o para callarme cuando me emparanoio, pero no porque lo sientas de verdad, o eso es lo que yo creo, eso es lo que veo en tus ojos demasiado oscuros para ver si me mientes o no.
Y te veo conectado al puto whatsapp hasta las tantas de la mañana... Y me pregunto por qué a mi no me dices nada y con quién estarás hablando tanto rato... Con quién con quién con quién... con ella? Diciendo que se olvide lo que pasó? O que esto nuestro es el final y pronto acabará todo? Miras mi número, viendo que yo también estoy conectada, absurdamente como lo hago yo?
Me estoy volviendo jodidamente loca te lo juro.
Tengo miedo en convertirme en una Sara, en ser la opción y no la prioridad, en ser la novia enganchada que todo consiente con tal de recibir un par de te quieros falsos y dos palmaditas en la espalda.Ser el entretenimiento cuando no salga otro plan, o el desahogo de un polvo. En cegarme a posta por miedo a pederte. Y de lo que más miedo tengo es de consentírtelo, de estar tan enganchada a ti y quedarme pasmada mientras me destrozas en vez de coger y mandarte a la mierda. De que me dejes porque si y dentro de un tiempo le digas a otra que yo no fui nada, que fue un “por estar”, que nunca me amaste, y que pensabas que sí pero que lo nuestro no fue amor.
Gilipollas de mi te escribo al whatsapp, con un absurdo “no puedo dormir” cuando en realidad te escribiría toda esta parrafada de un tirón para que me dijeses lo que ya me has dicho mil veces pero que solo creeré cuando las vea en tus ojos: “que si me quieres” “que necesitas tiempo” “que tenemos que vivir en el presente”
Y bufff... ESA es la que más jode, viniendo de ti, que tenías pensado el nombre de los nietos, el color de las paredes de nuestra casa y el nombre de nuestro perro. Que parece d elocos con diecinueve años, que yo lo veía de locos, pero de tu me encantaba.
Cubro mis mierdas whatsapperas con jajas que ni te los crees tú, ni yo los tuyos, pero disimulamos.
Y de repente te hablo yo y justo te puede el cansancio, ya no puedes hablar más... Otra vez la novia plasta que no deja que el machito se recree en su plumaje perfecto. Esque me pongo hasta de mala leche.
Lo peor es que me doy cuenta y trago, por no parecer un loca, por intentar normalizar la relación, porque quiero que nos volvamos locos juntos, pero el uno por el otro de nuevo. Porque quiero que vuelva el amor si no se ha querido ir del todo, porque sé que sigue ahí escondido, y porque quiero que nada entre nosotros cambie... Pero joder! Es que a ti no te veo con esa intención y MIERDA! Tan mal lo hice en serio? Tanto como para que se rompiese la cuerda?
Me pregunto si volveremos a ese punto perfecto en el que solíamos estar, ese punto de colores, de nubes, de planos de casas y de piscinas naturales, de “te amo” constantes y de empalagosos besos, de Barcelona, de Monnooos y osssooos (los de verdad, no los de ahora... Aquel punto en el que el mundo se moría de envidia por vernos,en el que éramos perfectos, infinitos e invencibles. Volver a aquellas sonrisas tontas, a coger el ascensor porque nos da más tiempo a besarnos, a esos besos largos que me daban ganas de comerte en el momento, a cocinar, a estar en la biblioteca y no estudiar porque no podemos dejar de querernos.
Joder a agobiarnos! A pasarlo mal porque las cosas se tuerzan, pero el uno al lado del otro siempre, a reventar, a llorar, a ahogarnos en la vida que nos trata como el culo, pero intentar arreglarlo haciendo el amor, con un “te amo” de los tuyos al terminar... A estar hasta la polla de todo lo que no seamos tú y yo... a querer escapar de todo juntos, y no el uno del otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario